8/D: Triunfo del chavismo. Detrás de los números

14/dez/2013, 16h11

Carlos Carcione, Marea Socialista

Para fin de octubre el gobierno bolivariano empujado por la crisis económica estaba a un paso del abismo. Un mes después triunfó en las elecciones municipales. Elecciones con las que la oposición quería avanzar hacia la destitución de Maduro. ¿Qué pasó en ese mes? ¿Por qué se produjo el cambio de estado de ánimo del pueblo bolivariano? ¿Este resultado estabiliza al gobierno?

El triunfo en 4 comparaciones

La elección aporta muchos datos para analizar, pero el espacio de este artículo no lo permite. Sin embargo, cuatro de ellos facilitan entender el resultado. A) Se multiplica por tres la brecha nacional de votos entre chavismo y oposición. Del pobre 1.8% de la presidencial del 14/A a más del 6%, aunque lejos del 12% de octubre de 2012. B) Se aumenta el número de alcaldías controladas por el chavismo, de los 2/3 anteriores a 3/4 ahora. C) Pero el chavismo no puede recuperar los dos principales distritos: La Alcaldía Mayor de Caracas y la ciudad de Maracaibo, ni las principales ciudades. La oposición avanza al recuperar Valencia. D) La abstención del 41%, muy alta comparada con las presidenciales, es la más baja en el histórico de las municipales.

Impacto de las medidas de emergencia

El periodo electoral estuvo marcado por la crisis económica y por las medidas de emergencia que desde el 6 de noviembre lograron frenar la usura y la especulación, cambiando el estado de ánimo popular. Así mientras lo normal hasta octubre era escuchar de los chavistas que no votarían o votarían nulo, a partir de mediados de noviembre ese pueblo cambia y se prepara para el voto.
Para que se comprenda lo que decimos: Noviembre y diciembre son los meses donde el pueblo que vive de su trabajo, en su mayoría chavista, aprovecha el cobro de los aguinaldos para resolver problemas pendientes. Reemplazar artefactos del hogar, comprar el vestuario de la familia para el año, pintar la casa… Una época de fiesta y de sensación de buen nivel de vida. Veamos lo que ocurría: si una familia necesitaba cambiar la mesa de la sala, se encontraba con que una similar a la que pretendía reemplazar estaba en 120.000 bolívares, algo así como 40 salarios mínimos. Una vez que se aplican las medidas la misma mesa pasa a costar 2.500 bolívares, menos de un salario mínimo. Este es un caso extremo pero se repite, en menos, con todos los productos. Y aunque la mayoría no se benefició directamente de este tipo de acciones, el cambio en la política del gobierno y su decisión de actuar así, hicieron recordar, por primera vez en mucho tiempo, a Chávez.

El cruce de caminos continúa

El oxigeno recuperado por el gobierno se amplía con el resultado electoral. Pero se mantienen las bases estructurales de la crisis. El presidente Maduro sufre dos presiones simultáneas pero opuestas. La burguesía busca ampliar su participación en la distribución de la renta petrolera. Para ello el gobierno debería avanzar contra conquistas del pueblo trabajador. El pueblo bolivariano, por su parte, reclama que se profundicen las actuales medidas y se recupere su nivel de vida golpeado por la crisis. Lo que viene no es una disputa de simple coyuntura. El 2014, un año sin elecciones a la vista, se producirá el choque entre esas dos presiones opuestas. La opción del gobierno es pactar con la burguesía o profundizar el proceso. El pueblo bolivariano desplegará su energía revolucionaria para defender sus conquistas. Ahora las cartas están echadas.

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